La luminosidad e hidratación en la piel son lo primero que disminuye conforme envejecemos. Los agentes externos a los que nos exponemos día tras día como el cansancio, el estrés y diversas enfermedades de la piel, como la dermatitis y el acné, son los principales motivos de una deshidratación temprana, con el consecuente aspecto envejecido. En LCM realizamos diferentes tratamientos para recuperar la luminosidad e hidratación de forma inminente, a continuación explicaremos cada uno de ellos.

La luminosidad e hidratación en la piel son lo primero que disminuye conforme envejecemos. Los agentes externos a los que nos exponemos día tras día como el cansancio, el estrés y diversas enfermedades de la piel, como la dermatitis y el acné, son los principales motivos de una deshidratación temprana, con el consecuente aspecto envejecido.
En LCM realizamos diferentes tratamientos para recuperar la luminosidad e hidratación de forma inminente, a continuación explicaremos cada uno de ellos.
Se obtiene a partir de nuestra sangre y su alto contenido en factores de crecimiento promueve la renovación y el crecimiento celular mejorando la calidad de la piel dañada.
Entre sus beneficios se encuentran: producir ácido hialurónico de forma endógena, aumentar la consistencia de la piel, incrementar su luminosidad y por lo tanto, favorecer la hidratación de la misma.
La técnica es bastante sencilla: se aplica crema anestésica tópica a nivel facial quince minutos antes y posteriormente extraemos sangre al paciente. De forma inmediata, la sangre la introduciremos en una centrifugadora que nos ayudará a obtener dos fracciones del producto.
La primera se utilizará como mascarilla facial para los días posteriores y la segunda la introduciremos de forma subcutánea mediante microinfiltraciones, repartiendo el producto por todo el área facial.
El procedimiento será indoloro y sencillo y los resultados se apreciarán a partir de las primeras veinticuatro horas de la aplicación, siendo óptimo a la semana. Será necesario aplicarlo dos o tres veces anuales dependiendo de la piel de cada paciente y observaremos que su continua aplicación mejorará las condiciones progresivamente.
El ácido hialurónico es el mayor responsable de la formación de colágeno y la retención de agua en la piel. La pérdida de esta sustancia provoca deshidratación y por tanto aparición prematura de arrugas y surcos .( véase articulo de arrugas y ácido hialurónico).
Las cremas hidratantes que usamos habitualmente contienen bajo contenido de esta sustancia y por tanto, será necesario aportar mediante microinfiltraciones ácido puro y a concentraciones mucho más elevadas para conseguir resultados verdaderamente exitosos.
Este tratamiento se realiza de forma muy sencilla: se anestesia de forma local y facial a la paciente y después se van realizando pequeñas microinflitraciones en la frente, las mejillas, la barbilla e incluso el cuello.
Este producto de alta calidad proporciona una consistencia tersa, luminosa y aterciopelada de la piel, ayudando a eliminar marcas y manchas y dando un aspecto mucho más rejuvenecido e hidratado a la paciente.
Los resultados serán mayormente visibles a partir del primer mes y durarán de 7 a 9 meses, aumentando con cada dosis que vayamos introduciendo.