
Hay molestias dentales que aparecen poco a poco y que, al principio, parecen no tener demasiada importancia. Un pequeño dolor al masticar, una sensación incómoda detrás de la última muela o una ligera inflamación de la encía. Sin embargo, con el paso de los días, esa molestia puede intensificarse hasta dificultar algo tan cotidiano como comer, hablar o incluso dormir. Detrás de muchos de estos casos se encuentra la pericoronaritis, un problema muy frecuente relacionado con las muelas del juicio.
En LCM Clínica Dental vemos con frecuencia pacientes que llegan preocupados por dolor e inflamación en la zona posterior de la boca sin saber exactamente qué les ocurre. Y es que la pericoronaritis suele confundirse con una simple inflamación de encías cuando, en realidad, puede convertirse en una infección bastante molesta si no se trata a tiempo.
La mayoría de las veces aparece cuando una muela del juicio intenta salir, pero no termina de erupcionar correctamente. La pieza queda parcialmente cubierta por encía, se acumulan restos de comida y bacterias, y comienza un proceso inflamatorio que puede repetirse una y otra vez.
La pericoronaritis es una inflamación del tejido blando que rodea una muela en proceso de erupción, especialmente las muelas del juicio o terceros molares. Normalmente afecta a piezas que no han salido completamente y que permanecen parcialmente cubiertas por un fragmento de encía.
Ese pequeño tejido que queda sobre la muela actúa como una especie de “bolsillo” donde se acumulan bacterias, placa y restos de alimentos. Como se trata de una zona difícil de limpiar correctamente, la inflamación aparece con facilidad y, en muchos casos, acaba derivando en infección.
En términos sencillos, la muela intenta salir, pero no encuentra espacio suficiente para hacerlo correctamente. La encía queda atrapada entre la pieza dental y la mordida, se irrita constantemente y comienza el problema.
La aparición de la pericoronaritis no suele deberse a una sola causa, sino a la combinación de varios factores.
Uno de los más habituales es la erupción parcial de la muela del juicio. Cuando la pieza sale solo a medias, queda un colgajo de encía sobre parte de la corona dental que favorece la acumulación de bacterias.
También influye mucho la falta de espacio en la arcada dental, algo especialmente frecuente en la mandíbula inferior. En muchos pacientes, las muelas del juicio no tienen suficiente sitio para erupcionar correctamente y terminan quedando retenidas o inclinadas.
A esto se suma la dificultad de higiene en la parte posterior de la boca. Aunque el paciente mantenga una buena rutina de cepillado, acceder correctamente a esa zona resulta complicado. Si además existe estrés, bajada de defensas o traumatismo repetido al morder, el riesgo de inflamación aumenta todavía más.
La pericoronaritis es especialmente frecuente entre los 17 y los 30 años, coincidiendo con la etapa en la que las muelas del juicio suelen intentar erupcionar.
Sin embargo, también puede aparecer más adelante en personas que mantienen piezas retenidas o semierupcionadas durante años sin haber dado problemas previos.

Uno de los aspectos más característicos de la pericoronaritis es que puede empezar de forma muy discreta. A veces el paciente nota únicamente una pequeña molestia detrás de la última muela. Otras veces, el dolor aparece y desaparece durante semanas hasta que finalmente se intensifica.
Los síntomas más habituales suelen incluir:
Cuando la infección avanza, también pueden aparecer fiebre, ganglios inflamados y malestar general. En estos casos, es importante acudir cuanto antes a una valoración profesional.
Muchos pacientes explican que la molestia mejora durante unos días y luego vuelve de repente. Esto es bastante típico en la pericoronaritis.
La inflamación puede reducirse temporalmente cuando disminuye la acumulación bacteriana o cuando la zona deja de irritarse durante unos días. Pero si la muela continúa parcialmente cubierta por encía, el problema de fondo sigue presente y los episodios tienden a repetirse.
Por eso, aunque el dolor desaparezca momentáneamente, conviene revisar la situación para evitar que el problema se cronifique.
El diagnóstico suele realizarse mediante una exploración clínica en consulta. El dentista revisa el estado de la encía, la posición de la muela y la presencia de inflamación, pus o restos acumulados.
En LCM Clínica Dental, además de la valoración clínica, en muchos casos recurrimos a pruebas radiográficas para analizar la posición exacta de la muela del juicio y determinar si existe falta de espacio, impactación o riesgo para las piezas vecinas.
Las radiografías panorámicas permiten obtener una visión global de la situación, mientras que en casos más complejos puede ser recomendable realizar un TAC dental 3D para estudiar la anatomía con mayor precisión y planificar el tratamiento de forma segura.
Esto es importante porque no siempre basta con observar la encía desde fuera. Hay muelas aparentemente “medio salidas” que en realidad están inclinadas o retenidas bajo el hueso.
El tratamiento depende del grado de inflamación, de la presencia o no de infección activa y de la posición de la muela del juicio.
Cuando el episodio está en fase aguda, lo primero es controlar la inflamación y reducir la carga bacteriana. Para ello, suele realizarse una limpieza cuidadosa de la zona para eliminar restos de comida y placa acumulada.
Además, el profesional puede recomendar:
Es importante recordar que el antibiótico no soluciona por sí solo el problema. Si la muela continúa atrapada y la encía sigue formando un bolsillo donde se acumulan bacterias, la inflamación puede reaparecer.

No todas las muelas del juicio deben extraerse. Si la pieza ha erupcionado correctamente, existe espacio suficiente y no genera problemas, puede mantenerse sin inconvenientes.
Sin embargo, la extracción suele recomendarse cuando:
En muchos casos, especialmente cuando la infección es intensa, primero se controla la fase aguda y posteriormente se programa la cirugía en mejores condiciones.
Dejar pasar una pericoronaritis puede hacer que el problema se complique más de lo esperado.
Con el tiempo, la infección puede extenderse y provocar abscesos, inflamación crónica, dificultad para abrir la boca o daño en la muela vecina. También es frecuente que el dolor termine afectando a la alimentación, al descanso y al bienestar general del paciente.
Además, cuando la muela del juicio permanece parcialmente erupcionada, mantener una higiene correcta en esa zona resulta extremadamente difícil, lo que favorece la repetición de los brotes.
Aunque el tratamiento definitivo debe realizarlo un profesional, hay algunas medidas que pueden ayudar a aliviar temporalmente las molestias:
Lo que no conviene hacer es manipular la zona, intentar “vaciar” la inflamación o automedicarse con antibióticos sin indicación profesional.
Muchas personas se acostumbran a convivir con molestias intermitentes pensando que “ya se pasará”. Sin embargo, cuando una muela del juicio comienza a dar síntomas, lo más recomendable es valorar la situación cuanto antes.
Una revisión temprana permite determinar si la pieza puede mantenerse sin riesgos o si lo más conveniente es planificar su extracción antes de que aparezcan complicaciones mayores.
En LCM Clínica Dental realizamos un estudio individualizado de cada caso para valorar la posición de las muelas del juicio y ofrecer el tratamiento más adecuado según las necesidades de cada paciente.
Porque, aunque al principio parezca una molestia pequeña, una muela del juicio mal posicionada puede terminar dando mucha más guerra de la que imaginas.
En el caso de que tuvieras alguna duda en relación a este tema o estuvieras interesado en obtener más información, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. LCM Clínica Dental está situada en Moraleja de Enmedio, muy próxima a Arroyomolinos, Móstoles, Parque Coimbra y Navalcarnero y está diseñada para el bienestar de nuestros pacientes. Trabajamos para lograr vuestra mejor sonrisa. Puedes ponerte en contacto con nosotros a través del teléfono +34 91 609 29 13 o escribiéndonos a lcmclinicadental@gmail.com. ¿Estás listo para transformar tu sonrisa? ¡Contáctanos y da el primer paso hacia una mejor calidad de vida!